Maricarmen, de 87 años, lleva 48 horas fuera de su casa desde que la policía entró en ella y se hizo efectiva la orden de desalojo. Desde ese momento, está en el hospital. Las primeras horas las pasó en urgencias y, el jueves por la noche, la subieron a planta y pudo recibir las primeras visitas. Con un poco más de ánimo, les pidió a los miembros del Sindicato de Inquilinas, que la han acompañado durante todos estos años en la lucha por la casa donde vivió 71 años, que le grabaran un vídeo para agradecer a todo el mundo que la había apoyado durante este tiempo. “Estoy en el Gregorio Marañón y, desde aquí, quiero dar las gracias a todas las personas que han estado conmigo, acompañándome en esta etapa de mi vida para poder defender mi casa”, dice Maricarmen desde el hospital, donde se encuentra ingresada. Con la voz entrecortada de la emoción, recostada en la cama articulada, visiblemente cansada y con el camisón del centro hospitalario, continúa: “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”. Son las primeras palabras e imágenes de Maricarmen desde su desalojo. La primera noche fuera de su casa ya la pasó en el hospital, donde se recupera de un cuadro de estrés y de agotamiento severo.



