
Jesús y Daniel Oviedo, conocidos artísticamente como Gemeliers, tienen 27 años, pero bromean con que es como si hubieran vivido 50. Antes de cumplir los 18, ya tenían varios discos de platino, dos biografías oficiales publicadas y miles de fans que colapsaban, literalmente, sus firmas de discos —en 2014, en Barcelona, la enorme afluencia de gente bloqueó el tráfico en la Avenida Diagonal y obligó a cancelar el evento por motivos de seguridad pública—. “Yo creo que hacía tiempo que no había en España un nivel de convocatoria como el que teníamos mi hermano y yo. Llevábamos más de 80 personas de equipo de seguridad”, recuerda Jesús. Los hermanos sevillanos recibieron muchísimo cariño, pero también mucho odio. Algo de eso se intuye cuando Daniel comenta riendo que se haría una camiseta con la frase del cartel que acompaña a los distintos instrumentos —un piano, una batería, unos bongos…— que pueblan el hall del Hotel Barceló Imagine de Madrid, donde tiene lugar la entrevista. “Soy muy sensible, por favor, que solo me toquen manos expertas. ¡Gracias por cuidarme!”, señala el letrero.




