
Después de meses de esfuerzos diplomáticos para lograr reflotar la XXX Cumbre Iberoamericana, finalmente la cita no contará con la presencia de Luiz Inácio Lula da Silva, recién reelegido para otro mandato de cuatro años en Brasil, ni con la de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, los dos países más grandes y con las principales economías de Latinoamérica, además de bastiones de la izquierda que aún resisten en un continente que ha ido escorándose hacia la derecha en los últimos años.


