
La pequeña subida salarial pactada entre la dirigencia sindical y el Gobierno fue solo la gota que colmó el vaso. Antes de eso, dicen los sanitarios, ya estaba el hartazgo acumulado por la falta de equipos, de medicamentos y de especialistas. También estaban ya los profundos recelos hacia la cúpula de un sindicato, denuncian, que hace tiempo que no escucha a sus trabajadores. Para cuando unos y otros acordaron el alza del 2,9% sobre el salario base —0,70 por debajo de la inflación—, los ánimos ya estaban más que prendidos. En un intento de aplacarlos, el director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, anunció esta semana un plan de acción con 12 medidas a implementar en los próximos cuatro meses.




