Es Carlos Alcaraz en su versión pugilística, golpeando al hígado del rival una y otra vez. Duro el castigo, la sucesión, tanta tralla. Nadie podrá decir que Jaume Munar no sea un buen encajador, de aquellos que no se arrugan, siempre áspero. Pero poco más puede hacer el mallorquín, al que le queda el consuelo de haber planteado un partido de tú a tú hasta que el martillo del rival, desatado una vez que ha apagado otro fuego, lo hace todo añicos: 5-7, 6-3 y 6-1 (en 2h 33m). Así, derechazo en derechazo, el número tres del mundo desembarca de nuevo en la final de Tokio, en la que se encontrará este martes (11.00, Movistar+) con un checo de gesto pétreo y muñeca rápida, pero de consistencia frágil, Jiri Lehecka (6-4 y 6-2 a Valentin Vacherot). Ha bastado apenas un mes para que el español tenga otro trofeo a su alcance.
VUELTA AL PASADO: “DESCONEXIÓN”
Alcaraz engrosó la estadística en los duelos contra jugadores españoles. En concreto, su balance es de 17 victorias y tres derrotas (85% de eficacia). Solo pudieron batirle Nadal (2) y precisamente Munar, superior hace cinco años en Marbella.
El murciano atribuyó lo sucedido al final del primer set a una “desconexión”. En unas declaraciones recogidas por la agencia EFE, el tenista (23 años) expresó: “La falta de jugar a un buen nivel constantemente me ha me ha perjudicado”.
Cabe recordar que en otros tiempos, cuando todavía no había adquirido la regularidad de los dos últimos años, el número tres solía sufrir despistes mentales que al final compensaba a base de calidad, como sucedió de nuevo contra Munar.
Alcaraz no disputaba una final desde que jugase el 12 de abril la de Montecarlo. Entonces cayó ante Jannik Sinner. Previamente había resuelto a su favor las de Australia y Doha. Será la 36ª de su carrera, por lo que adelanta a Sergi Bruguera y se sitúa en la quinta posición. Ahora apuntará a Carlos Moyà (44).
Hasta ahora se ha medido cuatro veces con Lehecka, con un saldo favorable de 3-1. En 2025 se cruzaron en tres ocasiones, dos de ellas en dura; en ese terreno hubo reparto. El checo, de 24 años, es 19º del ranking y posee dos títulos (ambos 250).
Munar, por su parte, dijo estar “algo cabreado” por no haber aprovechado las oportunidades que tuvo para mantenerse cerca de él. No obstante, quiso recordar a EFE: “Cuando Carlos coge la dinámica positiva, pues es el jugador que es y en cuanto se relaja un poco y se pone por delante, es muy peligroso”.


