La elección de la próxima presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) se juega en la Cámara de Diputados. Las fuerzas políticas tienen ante sí un dilema que va más allá de nombrar a quien encabezará el organismo hasta 2032: reconstruir la confianza en el árbitro electoral o terminar de alimentar las dudas sobre su independencia. El partido en el poder, Morena, ha prometido la emisión de una convocatoria y la selección de los mejores perfiles; en el extremo, la oposición exige un procedimiento limpio y transparente que no se convierta en una nueva disputa por el control de la autoridad encargada de organizar las elecciones. El primer examen al que se enfrentará en las próximas semanas el órgano legislativo serán las reglas con las que elegirán a la nueva cabeza del instituto. De eso depende, considera la oposición, que se pueda resarcir el daño causado a la institución por la presunta trama de corrupción que protagonizó Guadalupe Taddei por sus vínculos con contratistas, en pleno proceso de organización de las elecciones de 2027.
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