No eran dos, sino cuatro, los agentes de la CIA que participaron en el operativo del 17 y 18 de abril en la comunidad de El Pinal, en el municipio de Morelos, Chihuahua. La teoría difundida por las autoridades es que los agentes de la CIA no tuvieron participación directa en el desmantelamiento del narcolaboratorio. Pero tampoco eran extraños para el personal de la Fiscalía comandada entonces por César Jáuregui Moreno. Su presencia era habitual pues, en los meses previos, se involucraron en diferentes actividades, tanto de capacitación y adiestramiento, como de planeación. Todo ello, gracias a su cercanía con el entonces fiscal especializado en Operaciones Estratégicas, Guillermo Arturo Zuany Portillo, quien les habría abierto las puertas de la institución. El exfuncionario se encuentra en paradero desconocido desde mediados de mayo, cuando renunció al cargo y vació su oficina. Hoy tiene orden de aprehensión por los delitos de ejercicio ilegal del servicio público y falsedad de declaraciones ante autoridades. Zuany, el hombre clave para entender la trama de la injerencia extranjera en Chihuahua está prófugo.
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