“Maru se cayó del caballo”. La frase se repite entre miembros de la cúpula panista desde el pasado fin de semana, cuando el exfiscal César Jáuregui Moreno se convirtió en el primer mexicano procesado por el delito de traición a la patria en tiempos recientes. La detención, ejecutada primero por la Fiscalía Estatal y secundada por la Fiscalía General de la República, supuso un vuelco en la estrategia política de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, y abrió un abanico de especulaciones sobre una supuesta entrega pactada con la presidenta Claudia Sheinbaum, según dirigentes del partido conservador consultadas por EL PAÍS. En Palacio Nacional y en la dirigencia del PAN se niega tal pacto, luego de meses de confrontación, pero el episodio ha dejado a la oposición sin uno de sus principales referentes en la batalla electoral contra Morena. Los mismos panistas que en el verano cerraron filas con ella bajo la bandera de “Todos Somos Maru”, hoy son cautelosos y evitan respaldarla abiertamente.
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