
Una gran nube blanca envuelve este miércoles la playa, el malecón, las palapas y bares de vida nocturna que le dieron a Acapulco, Guerrero, el sobrenombre de La Perla del Pacífico. Las calles desiertas y los comercios cerrados en la famosa Costera Miguel Alemán dan la sensación de que algo está a punto de suceder. La nube blanca trajo consigo lluvia, altas olas e incertidumbre que han inundado a la ciudad. Son los efectos del poderoso huracán Polo, estacionado desde el martes frente a las costas de Guerrero tras haber alcanzado la categoría 5, la más alta, en un tiempo récord y descender durante esta madrugada a nivel 4. Los expertos aseguran que el ciclón no tocará la costa, pero los acapulqueños se han volcado a prepararse “para lo que sea”, asegura desde el centro de la ciudad Carolina Esquivel, comerciante de 43 años.



